Jonah Lehrer, en el capítulo que dedica a Virginia Woolf en Proust Was a Neuroscientist, compara al novelista que crea una narrativa con la persona que crea su sentido de ser, su yo, su identidad. El Yo es nuestra obra de arte, nos dice, y sin éste no seríamos más que un cerebro lleno de personajes buscando autor desesperadamente.
En este blog no podríamos estar más de acuerdo. Estamos compuestos de impresiones siempre cambiantes que se unen gracias a una identidad en cuya constante construcción, la adolescencia es una etapa crucial.
That's why.
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